RECONOCIMIENTO AL PROFESOR LUIS EMIRO VALENCIA. FUNDADOR DE LA UNIÒN PATRIÒTICA

0
81

27 Nov 2018 – 12:00 AM

Por: Luis I. Sandoval M.

Luis Emiro Valencia, comunales y paz

Gran batallador democrático, comunal, cooperativista, hombre de pensamiento crítico y verbo brillante, comprometido con causas políticas transformadoras, investigador social riguroso fue Luis Emiro Valencia Sánchez, quien acaba de emprender su viaje definitivo (noviembre 13) cuando contaba 96 años, intensa, lúcida y meritoriamente vividos.

Las juntas comunales, en medio del dolor por la agresión brutal de que son objeto dentro de la racha de exterminio desatada por fuerzas retardatarias, paraestatales y también estatales contra los líderes y lideresas sociales —acaba de ser asesinada en la vereda La Sal, corregimiento de Palmarito, municipio de San José de Cúcuta, Edilma Rosa Leonor Alma—, realizan el congreso de sus 60 años el próximo fin de semana para repensarse y darse una nueva proyección.

Hechos luctuosos que se enmarcan en la gran circunstancia de la paz que brega por abrirse camino en medio de las más adversas condiciones y resistencias. Luis Emiro Valencia luchó por la paz sustantiva real; líderes sociales, hombres y mujeres, lo hacen a diario arriesgando la vida; el movimiento (60.000 juntas, seis millones de afiliados aprox.) lo hace con arrojo, a diario, en los más olvidados rincones del país.

El Acuerdo de La Habana (Teatro Colón, 24 noviembre de 2016) asigna un papel concreto e insustituible a las juntas comunales en la implementación de la paz. Desde que nacieron en 1958, otro momento con expectativa de paz después de “La Revolución” en los Llanos Orientales y de “La Violencia” en la región central andina, con el empeño y las ideas de Orlando Fals Borda y el padre Camilo Torres Restrepo, sociólogos, las JAC fueron concebidas para el desarrollo integral, la equidad social y la participación efectiva, como encuentro entre Estado y comunidades conscientes, organizadas y empoderadas.

Pero ese ideal sobre la misión de las JAC solo muy parcialmente se ha cumplido. Las juntas se esfuerzan valerosamente, pero el Estado no les cumple y la clase política tradicional las manipula. La violencia agenciada desde centros fácticos de poder, que resisten el cambio de la desueta estructura rural, la restitución de tierras, la sustitución voluntaria y concertada de cultivos de coca, se ensaña al presente con los líderes y lideresas comunales de base, ya son 84 los comunales asesinados entre el 1° de enero y 23 de noviembre de este año, desarticula el tejido social arduamente construido, ilusiona con espejismos de política pública, todo para impedir finalmente la constitución de un verdadero poder autónomo comunal.

La autonomía reside en poder fijarse objetivos propios, tomar decisiones propias y recorrer caminos propios. Para ello no se necesita asumir una postura anti estatal sino hacer uso de las leyes, los Conpes, los planes, los recursos, los mecanismos de participación con un sentido común centrado en el genuino interés de las comunidades.

La lucha por organización, formación y autonomía se viene dando desde los años 80. Algunos de los y las comunales visionarios de esa época siguen activos, otros como Luis Emiro Valencia y Humberto Alcaraz ya fallecieron. Quince gobiernos han pasado en 60 años, todos han hecho atractivas promesas, algunos han ayudado a la mejor estructuración del movimiento (asociaciones, federaciones, confederación, elección de dignatarios de base en un solo día), ninguno ha dejado que los comunales tengan una orientación autónoma. Hoy, al momento del XXVI Congreso, los comunales necesitan afianzar su capacidad de criticar, proponer, gestionar y concertar.

Si se quiere un futuro mejor hay que darlo todo al presente (A. Camus). Nuevos días de esplendor vendrán para el movimiento comunal si se moviliza con fuerza por las grandes causas comunes (miércoles 28): la defensa de la vida ante la ola de exterminio contra líderes sociales, la causa de los estudiantes por la educación pública de calidad adecuadamente financiada, la del pueblo en general contra la afectación del IVA al 80% de la canasta familiar, el cumplimiento de los acuerdos de paz y acuerdos con la legítima protesta social, por la atención a los migrantes venezolanos y la paz en las fronteras, por el agua, contra el cambio climático y el extractivismo depredador, y por sus causas particulares (velatón, viernes 30). Los comunales son claves en estas luchas del pueblo.

Está entrando el país en un ejercicio de planeación, primero nacional y luego territorial. Gran reto para los comunales. Apuntalar este ejercicio participando ampliamente desde ya y eligiendo líderes comunales alternativos, en coalición con otras fuerzas, en octubre de 2019, será definitivo para enfrentar desafíos mayores.

No basta la democracia participativa superficial que hoy se practica, se requiere una democracia directa y de base más robusta, una democracia deliberativa, asociativa y de movilización con real incidencia política. Democracia como libertad y democratización como creciente equidad no pueden soltarse de la mano.

Necesario superar la estigmatización con que en la actualidad se descalifica a las organizaciones, luchas y liderazgos de hombres y mujeres del pueblo, muchos comunales.

Desde este espacio de opinión auguro el mayor éxito al XXVI Congreso Comunal Nacional que se realiza en la cálida ciudad de Girardot del 29 de noviembre al 2 de diciembre. Lo mejor para las JAC en sus 60 años, lo mejor de las JAC para el país en los próximos decenios. Eso querría Luis Emiro Valencia. Honor a su memoria.

@luisisandoval

lucho_sando@yahoo.es

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here