EL IMPERIALISMO JUDICIAL POR: AlFREDO VÀSQUEZ CARRIZOSA. EXCANCILLER DE COLOMBIA.

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EL IMPERIALISMO JUDICIAL
TOMADO DE LA REVISTA DEBATE Y JUSTICIA
NRO. 1 DEL AÑO DE 1992

POR: ALFREDO VÀSQUEZ CARRIZOSA

Los Estados Unidos están desarrollando un imperialismo judicial, consistente en la atribución conferida por ese país a las cortes de justicia norteamericanas para condenar a todo individuo que viole los intereses de la superpotencia.

La petición del Procurador General de los Estados Unidos, Kenneth Starr, a la Corte Suprema de Justicia del mismo país, sobre la cual hicimos un comentario en artículo anterior, (“Los Estados Unidos quieren la intervención”), se añade al juicio del médico mexicano Humberto Álvarez Machain, secuestrado en sus país y llevado a Yanquilandia, igualmente, la petición a Libia de entrega de los acusados de atentado contra el- vuelo 103 de Pan American, que cayó en Lockerbie; Escocia, en 1988.

El caso más patente de ese Imperialismo Judicial es el juicio condenatorio del General panameño Manuel Antonio Noriega, por una Corte de Justicia de Miami, Florida, con una declaración de culpabilidad de doce jurados. El veredicto le costará 120 de prisión al sucesor del General Omar Torrijos, por sus conexiones con el narcotráfico. Lo extraordinario del caso es que Noriega fue tomado preso en la propia capital del Istmo de Panamá por un oficial del ejército norteamericano en la Nunciatura apostólica de la propia Panamá.

En Diciembre de 1990, veinte mil infantes del ejército norteamericano invadieron a la República de Panamá, causando muertes incontables. Era una transgresión del Derecho Internacional que no fue discutida en ningún organismo internacional. Noriega era el objetivo táctico y estratégico. Sus relaciones con George Bush y la CIA. Tampoco fueron discutidas. En cambio, ocurrió en la Corte de Miami, un verdadero desfile de convictos de narcotráfico, como Carlos Lehder y Max Mermelstein llamados por los fiscales de la acusación con todas las garantías imaginables.

La invasión militar costó 170 millones de dólares y el desfile de testigos de la acusación 193 millones de dólares. Sumas exorbitantes para un juicio de narcotráfico que correrán a cargo del erario de los Estados U¬nidos. Son los “testimonios negociados” a cambio de rebaja de penas. El fondo de la acusación era la relación estrecha de Noriega con el Cartel de la droga de Medellín. Aunque la mayoría de los testigos supieron los hechos de oídas y no por asistir a ninguna operación concluyente, aquellos testigos fueron estimados definitivos. De manera que la “justicia negociada” produce resultados innegables.

Naturalmente los vínculos de Noriega con la CIA no fueron examinados ni siquiera de manera tangencial. El proceso de Miami tenía una finalidad exclusiva: probar la culpabilidad de Noriega por todos los medios posibles y, uno de ellos, era sacar de todas las prisiones a los convictos de narcotráfico para que dieran su versión de los acontecimientos. Un juicio semejante sería nulo en muchos países respetables con larga tradición jurídica. En los Estados Unidos era un asunto rutinario.

El “Imperialismo Judicial” es una carrera de obstáculos en que los fiscales como Jinetes, saltan todas las vallas. La soberanía del Estado, la extradición, los vínculos políticos, las complicidades que existen en toda operación
Delictuosa quedan anulados como materiales inservibles. El triunfo de la naciòn asucadora es lo importante, sin que disminuya el comercio ilícito de la cocaína que se conoce en todo el territorio de los Estados Unidos.

Más importante sería crear el tribunal internacional de las Naciones Unidas para adelantar los juicios de grandes criminales, sin las limitaciones de los “testigos negociados” que infunden el temor de una gran comedia de la justicia. La Convención de Viena es un principio y los culpables del narcotráfico están regados en todos los países.

En las Naciones Unidas se discutió durante muchos años la prolongación del tribunal internacional de Nuremberg para sancionar los crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y no seria imposible establecerlo sobre bases mas objetivas que la de los vencedores de la Guerra Mundial de 1939 a 1.945, respecto del terrorismo y del narcotrafico seria un progreso de la humanidad.

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